Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Hasta tal punto que, para los que saben que Quasimodo existió, Notre-Dame está hoy desierta, inanimada, muerta. Se percibe que algo ha desaparecido. Ese cuerpo inmenso está vacío, es un esqueleto; el espíritu lo ha abandonado, se ve el sitio que ocupó y eso es todo. Es como una calavera donde todavía hay agujeros para los ojos, pero ya no hay mirada.