Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Había, sin embargo, una criatura humana a la que Quasimodo excluía de su malicia y de su odio hacia los demás y a la que quería tanto como a su catedral, o acaso más: Claude Frollo.
La explicación era sencilla. Claude Frollo lo había recogido, lo había adoptado, lo había alimentado, lo había criado. De pequeño acostumbraba a refugiarse entre las piernas de Claude Frollo cuando los perros y los niños lo perseguían ladrando. Claude Frollo le había enseñado a hablar, a leer y a escribir. Claude Frollo, para acabar, lo había hecho campanero. Y dar la campana mayor en matrimonio a Quasimodo era darle Julieta a Romeo.