Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —Está en la calle Glatigny.
—Haciendo la cama del rey de los ribaldos.
—Paga sus cuatro denarios. Quatuor denarios.
—Aut unum bombum.[12]
—¿Queréis que os haga un pago oloroso?
—¡Compañeros! Maese Simon Sanguin, el elector de PicardÃa, con su mujer a la grupa.
—Post equitem sedet atra cura.[13]
—¡Adelante, maese Simon!
—¡Buenos dÃas, señor elector!
—¡Buenas noches, señora electora!
—¡Dichosos ellos, que pueden ver todo eso! —decÃa suspirando Joannes de Molendino, todavÃa agarrado al follaje del capitel.
Entre tanto, el librero jurado de la Universidad, maese Andry Musnier, le decÃa al oÃdo al peletero-manguitero de las prendas del rey, maese Gilles Lecornu: