Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París —Señores burgueses y señoras burguesas —dijo el personaje—, vamos a tener el honor de declamar y representar ante su eminencia el cardenal una bellísima moralidad que lleva por título El buen juicio de la Virgen María. Yo hago de Júpiter. Su eminencia acompaña en este momento a la muy honorable embajada del duque de Austria, la cual se encuentra retenida escuchando el discurso del señor rector de la Universidad en la puerta Baudets. En cuanto el eminentísimo cardenal haya llegado, empezaremos.