Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs Ella negó de nuevo con la cabeza, miró a Oudarde fijamente y dijo:
—Agua.
Oudarde insistió:
—No, hermana, el agua no es una bebida apropiada para el mes de enero. Tenéis que beber un poco de hipocrás y comeros esta torta de maÃz que hemos hecho para vos.
Ella rechazó la torta que Mahiette le presentaba y dijo:
—Pan negro.
—Vamos —dijo Gervaise quitándose su polonesa de lana en un arrebato de caridad—: Esta prenda abriga un poco más que la vuestra. Ponéosla sobre los hombros.
Ella rechazó el sobretodo, como habÃa hecho anteriormente con el frasco y la torta, y dijo:
—Un saco.
—Pero de alguna manera tenéis que notar que ayer fue fiesta —insistió la buena Oudarde.
—Ya lo noto —dijo la reclusa—. Hace dos dÃas que no hay agua en mi jarra.
Tras un momento de silencio, añadió:
—Cuando es fiesta, me olvidan. Hacen bien. ¿Por qué el mundo va a pensar en mÃ, si yo no pienso en él? A carbón apagado, ceniza frÃa.