Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —Este niño es terrible —dijo la madre sonriendo y riñéndolo al mismo tiempo—. Daos cuenta, Oudarde: él solo se come ya todas las cerezas de nuestro huerto de Charlerange. Por eso su abuelo dice que será capitán. ¡Que no me entere yo que lo volvéis a hacer, señorito Eustache! ¡Andando, fiera!