Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

4 'ANÁΓΚH

Una hermosa mañana de aquel mismo mes de marzo, creo que era el sábado 29, día de San Eustaquio, nuestro joven amigo el estudiante Jehan Frollo del Molino se percató al vestirse de que los greguescos, que contenían su bolsa, no hacían ningún sonido metálico.

—¡Pobre bolsa! —dijo, sacándola de la faltriquera—. ¡Ni la más pequeña moneda! ¡Qué cruelmente te han destripado los dados, las jarras de cerveza y Venus! ¡Qué vacía, arrugada y flácida estás! ¡Pareces la garganta de una furia! Yo os pregunto, señor Cicerón y señor Séneca, cuyos ejemplares totalmente apergaminados veo esparcidos por el suelo, de qué me sirve saber, mejor que un acuñador de monedas o que un judío del Pont-aux-Changeurs, que un escudo de oro con la corona vale treinta y cinco oncenos[91] de veinticinco sueldos y ocho dineros parisienses cada uno, y que un escudo con la media luna vale treinta y seis oncenos de veintiséis sueldos y seis dineros torneses por pieza, ¡si no tengo un miserable liarte negro para apostarlo al seis doble! ¡Oh, cónsul Cicerón, no es esta una calamidad de la que se pueda salir airoso con perífrasis, quemadmodum y verum enim vero![92]


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker