Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin embargo, en aquella multitud sobre la que las cuatro alegorías vertían a cuál más y mejor oleadas de metáforas, no había un oído más atento, un corazón más palpitante, un ojo más penetrante, un cuello más estirado que el ojo, el oído, el cuello y el corazón del autor, del poeta, del buen Pierre Gringoire, que unos momentos antes no había podido resistirse a la satisfacción de decir su nombre a dos guapas muchachas. Había regresado a unos pasos de ellas, detrás de su pilar, y allí escuchaba, miraba, saboreaba. Los amables aplausos que habían acogido el comienzo de su prólogo resonaban todavía en sus entrañas, y se hallaba totalmente absorto en esa especie de contemplación extática con la que un autor ve salir una a una sus ideas de la boca del actor, entre el silencio de una vasta audiencia. ¡Digno Pierre Gringoire!

Nos pesa decirlo, pero este primer éxtasis no tardó en verse enturbiado. Apenas se había acercado Gringoire a los labios esa embriagadora copa de alegría y de triunfo cuando una gota de amargura la estropeó.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker