Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París ¡Pobre Gringoire! El estruendo de todos los dobles petardos de la noche de San Juan, la descarga de veinte arcabuces, la detonación de aquel famoso serpentín de la torre de Billy que el domingo 29 de septiembre de 1465, durante el sitio de París, mató a siete borgoñones a un tiempo o la explosión de toda la pólvora almacenada en la puerta del Temple le habrían desgarrado con menos rudeza los oídos, en aquel momento solemne y dramático, que esas pocas palabras salidas de la boca de un ujier: «Su eminencia el cardenal de Borbón».