Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —No, señor. Acabo de llegar. Pero, puesto que el provisor asiste al proceso, supongo que se trata de un caso de brujerÃa.
—¡Vaya, vaya! —exclamó nuestro filósofo—.Vamos a ver a todos esos togados comer carne humana. En fin, es un espectáculo como otro cualquiera.
—Señor, ¿no os parece que maese Jacques Charmolue tiene un aspecto muy afable? —dijo el vecino.
—¡Hum! —contestó Gringoire—. No me fÃo de la afabilidad que frunce la nariz y tiene los labios finos.
La gente de alrededor impuso silencio a los dos charlatanes. Estaban haciendo una deposición importante.