Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —¿Y esos borregos que están detrás de él? —prosiguió Gringoire, que, como ya hemos visto, no simpatizaba con la magistratura. Quizá se debÃa al rencor que le inspiraba el Palacio de Justicia desde su percance dramático.
—Esos son los señores relatores de la Casa Real.
—¿Y ese jabalà que está delante?
—Es el escribano del tribunal del Parlamento.
—¿Y ese cocodrilo de la derecha?
—Maese Philippe Lheulier, abogado extraordinario del rey.
—¿Y ese enorme gato negro de la izquierda?
—Maese Jacques Charmolue, procurador del rey en la jurisdicción eclesiástica, con los señores del provisorato.
—Y decidme, señor, ¿qué hacen todas esas personas aqu�
—Juzgan.
—¿A quién juzgan? Yo no veo a ningún acusado.
—Es una mujer, señor. No podéis verla. Nos da la espalda, y además, la gente nos la tapa. ¡Mirad, está allÃ, donde se ven unas partesanas!
—¿Quién es esa mujer? —preguntó Gringoire—. ¿Sabéis cómo se llama?