Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs La audiencia fue suspendida. A la observación hecha por un consejero en el sentido de que sus señorÃas se encontraban cansadas y serÃa excesivo esperar hasta que acabase la tortura, el presidente respondió que un magistrado debe ser capaz de sacrificarse para cumplir con su deber.
—¡Será ingrata y desagradable, la bribona! —dijo un viejo juez—. ¡Mira que hacerse aplicar el tormento cuando todavÃa no hemos cenado!