Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —Ideo, Domni, coram stryga demonstrata, crimine patente, intentione criminis existente, in nomine sanctae ecclesiae Nostrae-Dominae Parisiensis, quae est in saisina habendi omnimodam altam et bassam justitiam in illa hac intemerata Civitatis insula, tenore praesentium declaramus nos requirere, primo, aliquandam pecuniariam indemnitatem; secundo, amendationem honorabilem ante portalium maximum Nostrae-Dominae, ecclesiae cathedralis; tertio, sententiam in virtute cujus ista stryga cum sua capella, seu in trivio vulgariter dicto la Grève, seu in insula exeunte in fluvio Sequanae, juxta pointam jardini regalis, executatae sint.[114]
Se puso el birrete y se sentó.
—¡Buf! —suspiró Gringoire, entristecido—: Bassa latinitas.[115]
Otro hombre con toga negra, sentado junto a la acusada, se puso en pie. Era su abogado. Los jueces, en ayunas, empezaron a murmurar.
—Abogado, sed breve —dijo el presidente.
—Señor presidente —contestó el abogado—, puesto que la demandada ha confesado su crimen, solo tengo que decir una cosa a sus señorÃas. He aquà un texto de la ley sálica: «Si una estrige se ha comido a un hombre, y es convicta por este hecho, pagará una multa de ocho mil dineros, que equivalen a doscientos sueldos de oro». Ruego al tribunal que condene a mi cliente a la multa.