Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —Muchacha bohemia, el dÃa que tenga a bien el rey nuestro sire, al mediodÃa, seréis conducida en una carreta, en camisa, descalza y con la soga al cuello, ante el gran pórtico de Notre-Dame, donde os retractaréis públicamente con una antorcha de cera de dos libras de peso en la mano, y de allà seréis conducida a la plaza de Grève, donde seréis colgada y estrangulada en el patÃbulo de la ciudad, y vuestra cabra lo mismo, y pagaréis al provisor tres leones de oro a modo de reparación de los crÃmenes por vos cometidos y confesados de brujerÃa, magia, lujuria y asesinato en la persona del señor Phoebus de Châteaupers. ¡Que Dios acoja vuestra alma!
—¡Oh, estoy soñando! —murmuró la joven, y sintió unas rudas manos que se la llevaban.