Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs En la Edad Media toda ciudad —y hasta Luis XII toda ciudad de Francia— tenÃa sus lugares de asilo. Esos lugares de asilo, en medio del diluvio de leyes penales y de jurisdicciones bárbaras que inundaban la ciudad, eran como islas que se elevaban por encima del nivel de la justicia humana. Cualquier criminal que arribara a ellas estaba salvado. HabÃa en cada arrabal tantos lugares de asilo como lugares patibularios. El abuso de la impunidad convivÃa con el abuso de los suplicios, dos cosas malas que trataban de corregirse la una con la otra. Los palacios del rey, los hoteles de los prÃncipes y sobre todo las iglesias tenÃan derecho de asilo. A veces una ciudad entera que se necesitaba repoblar la convertÃan temporalmente en un lugar de refugio. En 1467, Luis XI convirtió ParÃs en asilo.