Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por suerte, pues la resistencia de la muchacha empezaba ya a flaquear, la puerta del balcón se abrió súbitamente, apareció una señora mayor, la joven pareció confusa, el oficial adoptó un aire contrariado y los tres entraron en el salón.

Al cabo de un momento, un caballo piafó en el portal y el brillante oficial, envuelto en su capa de noche, pasó rápidamente ante Quasimodo.

El campanero lo dejó doblar la esquina de la calle y luego echó a correr tras él con su agilidad simiesca, gritando:

—¡Eh! ¡Capitán!

El capitán se detuvo.

—¿Qué querrá de mí este bribón? —dijo al distinguir en la oscuridad a aquella especie de figura derrengada que corría hacia él dando tumbos.

Quasimodo, mientras tanto, había llegado a su altura y cogido con decisión la brida de su caballo.

—Venid conmigo, capitán, hay alguien que quiere hablar con vos.

—¡Por los cuernos de Mahoma! —masculló Phoebus—. A este pajarraco despeluchado me parece haberlo visto en alguna parte. ¡Eh, tú!, ¿quieres soltar la brida de mi caballo?

—Capitán —repuso el sordo—, ¿no me preguntáis de quién se trata?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker