Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París abril vuelve la espalda a enero.
La belleza es perfecta,
la belleza lo puede todo.
La belleza es lo único que no existe a medias.
El cuervo solo vuela de día,
el búho solo vuela de noche,
el cisne vuela de noche y de día.
Una mañana vio en su ventana, al despertar, dos jarrones con flores. Uno era de cristal, muy bonito y brillante, pero estaba rajado. El agua había escapado por las grietas y las flores estaban marchitas. El otro era un jarro normal y corriente de barro, pero no había perdido nada de agua y había mantenido las flores frescas y rojas.
No sé si fue intencionado, pero Esmeralda cogió el ramillete marchito y lo llevó todo el día en el pecho.
Aquel día no oyó cantar la voz de la torre.
No le dio mucha importancia. Se pasaba el día acariciando a Djali, vigilando la puerta de la mansión Gondelaurier, hablando en voz baja de Phoebus y echando migas de pan a las golondrinas.