Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Había dejado de ver y de oír a Quasimodo. El pobre campanero parecía haber desaparecido de la iglesia. Sin embargo, una noche que no dormía y pensaba en su apuesto capitán, oyó suspirar junto a su celda. Asustada, se levantó y vio a la luz de la luna una masa informe tendida en el suelo, atravesada, delante de su puerta. Era Quasimodo que dormía allí sobre una piedra.