Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Y mientras el arcediano se alejaba por un lado, él se fue por el otro diciéndose a media voz:
—Este asunto es de envergadura, señor Pierre Gringoire. ¡No importa! Que uno sea pequeño no quiere decir que vaya a arredrarse ante una gran empresa. Bitón llevó sobre los hombros un toro enorme; y las lavanderas, las currucas y las moscaretas cruzan el océano.