Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Nos estáis arruinando! —gritó, paseando sus ojos hundidos por el cuaderno—. ¿Qué es todo esto? ¿Qué necesidad tenemos de una casa tan prodigiosa? ¡Dos capellanes a razón de diez libras al mes cada uno y un clérigo de capilla a cien sueldos! ¡Un ayuda de cámara a noventa libras al año! ¡Cuatro ayudantes de cocina a ciento veinte libras al año cada uno! ¡Un especialista en asados, uno en verduras, uno en salsas, un cocinero, un oficial de armería y dos ayudantes de sumiller a razón de diez libras al mes cada uno! ¡Dos pinches de cocina a ocho libras! ¡Un palafrenero y sus dos ayudantes a veinticuatro libras mensuales! ¡Un recadero, un pastelero, un panadero y dos carreteros a sesenta libras al año! ¡Y el herrero, ciento veinte libras! ¡Y el jefe de la cámara de nuestros dineros, mil doscientas libras, y el interventor, quinientas! Y yo qué sé qué más… ¡Es un despropósito! ¡Los sueldos de nuestros criados ponen a Francia a merced del pillaje! ¡Todos los tesoros del Louvre se fundirán con semejante ritmo de gastos! ¡Venderemos nuestras vajillas! ¡Y el año que viene, si Dios y Nuestra Señora —aquí se quitó el sombrero— nos dan salud, tendremos que beber las tisanas en un vaso de estaño!

Diciendo esto, dirigía una mirada a la copa de plata que brillaba encima de la mesa. Tosió y prosiguió:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker