Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El rostro grave de Luis XI se contrajo, pero lo que resultó visible de su emoción pasó como un relámpago. Se contuvo y dijo con una severidad tranquila:

—¡Compadre Jacques, entráis con mucho ímpetu!

—¡Sire! ¡Sire! ¡Hay una revuelta! —insistió el compadre Jacques, sin aliento.

El rey, que se había levantado, lo agarró con rudeza del brazo y le dijo al oído, de forma que solo él pudiera oírlo, con una cólera concentrada y mirando de reojo a los flamencos:

—¡Cállate! ¡O por lo menos habla más bajo!

El recién llegado comprendió y empezó a hacerle en voz baja, muy alarmado, una narración que el rey escuchaba con calma, mientras que Guillaume Rym le señalaba a Coppenole el semblante y las ropas del recién llegado, su capucha forrada de piel, caputia fourrata, su epitoga corta, epitogia curta, y su toga de terciopelo negro, que anunciaban a un presidente del Tribunal de Cuentas.

Apenas este personaje hubo dado al rey algunas explicaciones, Luis XI exclamó, riendo a carcajadas:

—¡Pero hablad en voz alta, compadre Coictier! ¿Por qué habláis así de bajo? Nuestra Señora sabe que no tenemos nada que ocultar a nuestros buenos amigos flamencos.

—Pero, sire…

—¡Hablad en voz alta!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker