Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París —Estoy pensando en ello, sire.
Le hizo sacar la lengua a Luis XI, meneó la cabeza, torció el gesto y, en plena representación, dijo de pronto:
—Pardiós, sire, tengo que comunicaros que hay un puesto de recaudador vacante y que yo tengo un sobrino.
—Le doy el puesto a tu sobrino, compadre Jacques —contestó el rey—, pero quítame este fuego del pecho.
—Puesto que vuestra majestad es tan clemente —continuó el médico—, no se negará a ayudarme un poco en la construcción de mi casa de la calle Saint-André-des-Arcs.
—Hummm… —dijo el rey.