Ultimo dia de un condenado a muerte
Ultimo dia de un condenado a muerte Desde la hora en que se pronunció mi sentencia, ¡cuántos han muerto habiendo hecho planes para una larga vida! ¡Cuántos se me han adelantado, jóvenes, libres y sanos que contaban con ir tal dÃa a la plaza de la Grève para ver mi decapitación! De aquà a ese momento, ¡cuántos que caminan y respiran despreocupadamente, y entran y salen como les place, se me adelantarán también!
Además, ¿qué tiene esta vida para que su pérdida sea tan dolorosa para mÃ? En verdad, el dÃa oscuro y el pan negro del calabozo, la ración escasa de caldo bebida de la cubeta de los presidiarios, esos maltratos con que me atormentan, a mÃ, que he recibido una educación refinada, la brutalidad de los carceleros y los cabos de vara, ese no poder contemplar a un solo ser humano que quiera dirigirme unas palabras y a quien yo pueda responderle, ese estremecerme sin cesar por lo que he hecho y por lo que me harán: he aquÃ, más o menos, los únicos bienes que podrá quitarme el verdugo.
¡Ah, pero qué importa, esto es horrible!
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IV
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El carruaje negro me transportó aquÃ, a este Bicêtre espantoso.