El jugador
El jugador Esa misma noche, recibió una visita inesperada. Mawhrin-Skel, una unidad dron desechada por la Cultura, flotó en su sala con la altanerÃa caracterÃstica de su diminuto tamaño. —Tengo una propuesta para ti, Gurgeh —dijo con su voz metálica y aguda. —¿Qué podrÃa ofrecerme un dron como tú? —replicó, desganado. —Un reto que no podrás rechazar —respondió Mawhrin-Skel. Y con esas palabras, encendió algo en Gurgeh que creÃa perdido: curiosidad.
La conversación se alargó, girando en torno a un misterioso juego en un imperio lejano llamado Azad. Según Mawhrin-Skel, aquel juego era tan vasto y complejo que no solo determinaba el orden polÃtico del imperio, sino la vida misma de quienes lo jugaban. —El ganador no solo obtiene el tÃtulo de campeón, Gurgeh. Se convierte en emperador.
La incredulidad se transformó en interés y, más tarde, en obsesión. ¿SerÃa posible que ese juego rompiera el letargo que dominaba su existencia? A pesar de las dudas, Gurgeh sabÃa que no podÃa ignorar aquella invitación.
Cuando Mawhrin-Skel se despidió, dejó un vacÃo distinto al que lo habÃa precedido. Ya no era el eco de la rutina, sino la promesa de algo que, por fin, podÃa cambiarlo todo.
