En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3)
En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3) Mientras sube por la escalera de piedra, piensa en Sofia, en los niños, en la promesa de una paz imposible. Ha ganado una ciudad, pero en su pecho, bajo la herida aún sangrante, comienza a gestarse una nueva guerra. Una más Ãntima. Una que se librará en salones, dormitorios y pasillos silenciosos, bajo el sol impiadoso del sur.
Y en el fondo, lo sabe: Nápoles no ha sido conquistada. Solo ha cambiado de dueño.
La ciudad ha sido tomada, pero la guerra no ha terminado. Ahora las batallas se libran en las calles, en los corazones y en la corte del rey. Arnau Estanyol, vencedor en el campo, empieza a perder terreno en los pasillos del poder.
El rey Alfonso organiza una entrada triunfal a Nápoles. Es un espectáculo de poder y vanidad, diseñado para impresionar a los enemigos y consolidar su reinado. Arnau, vestido con una hopalanda de terciopelo ocre, incómodo entre perlas y cascabeles, se mezcla entre los nobles. No quiere estar allÃ. Él pertenece al polvo de la batalla, no a las máscaras de la polÃtica.
—En la entrada triunfal del rey debes destacar como el principal de sus barones —le insiste Sofia, su esposa, siempre más astuta en asuntos de corte.
Pero no es el único que busca la luz del trono.