El hombre mediocre
El hombre mediocre Este cuadro no es exagerado ni esquemático. La marcha progresiva del proceso impide advertir esa evolución en las personas que nos rodean; es como si una claridad se apagara tan de a poco que pudiera llegarse a la oscuridad absoluta sin advertir en momento alguno la transición.
A la natural lentitud del fenómeno agréganse las diferencias que él reviste en cada individuo. Los que sólo habÃan logrado adquirir un reflejo de la mentalidad social, poco tienen que perder en esta inevitable bancarrota: es el emprobrecimiento de un pobre. Y cuando, en plena senectud, su mentalidad social se reduce a la mentalidad de la especie, inferiorizándose, a nadie sorprende ese pasaje de la pobreza a la miseria.