El hombre mediocre
El hombre mediocre No es lícito denominar genios a todos los hombres superiores. Hay tipos intermediarios. Los modernos distinguen al hombre de genio del hombre de talento, pero olvidan la aptitud inicial de ambos: el «ingenio», es decir, una capacidad superior a la mediana. Presenta una gradación infinita, y cada uno de sus grados es susceptible de educarse ilimitadamente. Permanece estéril y desorganizado en los más, sin implicar siquiera talento. Este último es una perfección alcanzada por pocos, una originalidad particular, una síntesis de coordinación, culminante y excelsa, sin ser por eso equivalente al genio. Rara vez la máxima intensificación del ingenio crea, presagia, realiza o inventa; sólo entonces adquiere significación social y asciende a la genialidad, como en el caso de Ameghino. La especie, con ser exigua, representa infinitas variedades: tantas, casi, como ejemplares.