El hombre mediocre
El hombre mediocre *
La ética del idealista estoico difiere radicalmente de esos individualismos sórdidos que reclutan las simpatías de los egoístas. Dos morales esencialmente distintas pueden nacer de la estimación de sí mismo. El digno elige la elevada, la de Zenón o la de Epicuro; el mediocre opta siempre por la inferior y se encuentra con Aristipo. Aquél se refugia en sí para acrisolarse; éste se ausenta de los demás para zambullirse en la sombra. El individualismo es noble si un ideal lo alienta y lo eleva; sin ideal, es una caída a más bajo nivel que la mediocridad misma.