La Simulación en la lucha por la vida
La Simulación en la lucha por la vida Quien haya frecuentado por algún tiempo una clínica de patología mental, sabe cuán frecuente es la tendencia mórbida a la simulación, a veces subconsciente o automática. Krafft-Ebing ha señalado los trastornos de la fantasía, determinados en los locos por asociaciones mentales mórbidas, llevándolos tan pronto a la mentira como a la simulación. Hemos visto docenas de enfermos que han fingido síntomas aislados o cuadros clínicos completos, ora con el propósito de interesar al médico por su salud, ora engañándose sin un propósito especial bien definido. Fuera de los consultorios y de las salas de hospital, el hecho se presenta a los médicos con igual frecuencia, aunque bajo aspectos muy variables. En numerosos desequilibrados y anormales suele existir una marcadísima tendencia a la simulación, que se manifiesta en cualquier circunstancia de manera irresistible para el simulador, como si el hábito mismo la convirtiera en un fenómeno automático. Estos sujetos son los que se llaman simuladores-patológicos.
El contralor de la conducta está en ellos perturbado por una anomalía del funcionamiento mental; resulta de ello un pérdida del «sentido de la adaptación al medio», de que el sujeto tiene conciencia o subconciencia, procurando compensarla mediante simulaciones complicadas.
