Fundación
Fundación —¿Crees en el caos, Gaal? —preguntó Seldon, con una voz que parecía atravesar al joven como un rayo.
—¿Perdón? —Gaal parpadeó, confundido.
—El Imperio caerá —afirmó Seldon, señalando una ecuación proyectada frente a ellos—. En menos de tres siglos, el caos consumirá la galaxia.
Gaal sintió que el suelo se tambaleaba bajo sus pies. La caída del Imperio. El fin del orden. La barbarie extendiéndose por millones de mundos.
—¿Y no se puede evitar? —preguntó, casi sin aliento.
—No, pero se puede acortar. —Seldon giró hacia él, sus ojos brillando con una intensidad que casi lo hizo retroceder—. Si preservamos el conocimiento, si actuamos ahora, podemos reducir treinta mil años de oscuridad a solo mil.
El Proyecto Seldon no era solo un experimento académico. Era un plan para salvar la civilización misma. Pero la visión de Seldon era demasiado peligrosa para quienes ocupaban el poder. No pasó mucho tiempo antes de que el Emperador y su consejo supieran de sus teorías. Lo citaron en un juicio que no era más que una pantalla de humo para deshacerse de un hombre que había visto demasiado.
En la sala del tribunal, el fiscal imperial no perdió el tiempo.
