Fundación
Fundación —Hari Seldon, se le acusa de sedición. ¿Qué tiene que decir en su defensa?
Seldon se mantuvo firme.
—Nada de lo que diga detendrá lo inevitable. Su Imperio ya está condenado.
Las palabras provocaron un murmullo en la sala. Para el Imperio, Seldon no era más que un loco. Para sus seguidores, un visionario. Pero para él, solo era la verdad matemática, frÃa e inexorable.
Esa noche, en la oscuridad de su habitación, Gaal no podÃa dormir. Las luces de Trántor proyectaban sombras en las paredes, como si reflejaran el ocaso del Imperio. ¿Y si Seldon tenÃa razón? ¿Y si el caos ya estaba en marcha?
En la periferia de la galaxia, Seldon planeaba plantar la primera semilla de resistencia: una Fundación que preservarÃa el conocimiento y allanarÃa el camino hacia un nuevo orden. Pero aún faltaba enfrentarse a lo que él llamaba la primera crisis.
—Gaal, todo comenzará con una mentira —le dijo Seldon al dÃa siguiente—. Vamos a disfrazar el conocimiento de religión.
Y asÃ, mientras el coloso imperial tambaleaba, el Proyecto Seldon empezó a tomar forma en las sombras. Las primeras piezas se movÃan en el tablero, pero las fuerzas que lo desafiaban estaban apenas despertando.
