Fundación
Fundación —No parece mucho, ¿verdad? —comentó Gaal, mientras observaba el suelo polvoriento desde la rampa de la nave.
Seldon permanecía imperturbable.
—No lo es ahora. Pero en cien años, será el centro del renacimiento de la civilización.
La Fundación fue levantándose de la nada, un asentamiento de estructuras simples que albergaban a los enciclopedistas y sus familias. Cada día era una carrera contrarreloj: registrar, organizar, y almacenar todo el conocimiento del Imperio antes de que el colapso destruyera lo que quedaba.
Sin embargo, las dificultades no tardaron en manifestarse. Los recursos eran escasos, y la población local estaba inquieta. Los líderes del equipo de Seldon enfrentaban preguntas difíciles.
—¿Cómo vamos a sobrevivir aquí? —preguntó un ingeniero, su voz cargada de desesperación.
—Con fe en las matemáticas y en el plan —respondió Seldon con firmeza—. Y con nuestra voluntad.
Pero no todos compartían esa visión. Algunos comenzaban a dudar, otros, a conspirar. La incertidumbre crecía como una sombra, extendiéndose por el asentamiento.
Fue entonces cuando Seldon reunió a sus líderes en el centro de mando y lanzó una declaración que resonaría por generaciones.