MarÃa
MarÃa —Como Juan Angel me ha contado que en la hacienda le echan rosas a la pila cuando usté va a bañarse, yo eché al agua lo mejor que en el monte habÃa.
Durante la comida tuve ocasión de admirar, entre otras cosas, la habilidad de Salomé y mi comadre para asar pintones y quesillos, freÃr buñuelos, hacer pandebono y dar temple a la jalea. En las idas y venidas de Salomé a la cocina, puse yo a mi compadre al corriente de lo que en realidad querÃa la muchacha y de lo que yo pensaba hacer para sacarlos a uno y otro de trabajos. No le cabÃa al pobre el gusto en el cuerpo; y hasta algunas chanzas sobre la buena voluntad con que me servÃa a la mesa, le dirigió a mi compañera de paseo, que era mucho lograr después de su enojo con ella.