Mi nombre es Emilia del Valle
Mi nombre es Emilia del Valle Eric le escribe desde Nueva York. Le dice que sigue leyendo sus textos en voz alta a los colegas del periódico. Que la extraña. Que aún está dispuesto a escribir juntos.
—TodavÃa no sé si es contigo mi destino —le responde Emilia—. Pero sé que el mÃo está en las palabras.
La historia termina como empezó: con un retrato. Emilia encuentra aquella vieja fotografÃa junto al arpa. Ya no le parece ridÃcula. Es una niña que aún no sabÃa quién era, pero que ya tenÃa dentro la fuerza de una tormenta.
Se mira al espejo. No ve a la hija ilegÃtima, ni a la reportera de guerra, ni a la amante que perdió y ganó. Se ve a sà misma. Completa. Compleja. Verdadera.
Y esa es su victoria final.
FIN de Mi nombre es Emilia del Valle