Mi nombre es Emilia del Valle
Mi nombre es Emilia del Valle Pero el mundo —incluso el más reducido y piadoso— tiene rendijas por donde se cuela el caos. La madre superiora, astuta, decide que Molly debe salir al mundo real antes de encerrarse para siempre. La asigna a una escuela en La Misión: El Orgullo Azteca, un proyecto dirigido por Francisco Claro, alias don Pancho, un maestro mestizo, autodidacta, y profundo humanista.
Molly y don Pancho crean un lazo inmediato. Él le enseña más que a los niños: astronomÃa, historia, filosofÃa. Ella le devuelve fe en la humanidad. Y aunque su relación es fraternal, algo invisible empieza a gestarse. Hasta que aparece él .
Gonzalo Andrés del Valle. Chileno, rico, encantador, y peligroso. Molly lo conoce durante sus rondas pidiendo donaciones. Él la ve como un reto, un objeto exótico: una novicia de rostro angelical, oculta tras hábitos que despiertan su lujuria más que su respeto. Ella, inocente pero hambrienta de amor, cae sin darse cuenta.
—Dios no me habla cuando estoy contigo —le dice ella, temblando, después del acto que marcará su vida para siempre.
Él la abandona. Molly, devastada, se da cuenta de que está embarazada. Acude a la madre Rosario, quien, lejos de condenarla, la ayuda a partir con dignidad. Su mundo se ha desmoronado, pero aún queda un resquicio de fe.
