Paula
Paula Ramón, su padrastro y figura de sostén, intercede para que Isabel, junto con sus hijos, pueda salir de Chile. En 1975 parten rumbo a Venezuela. Paula lleva en la maleta una infancia cortada a la mitad. Isabel, una identidad quebrada y una rabia silenciosa.
En Caracas, la vida comienza de nuevo. Pero no hay alivio, solo adaptación. La pobreza les muerde los talones, la nostalgia pesa más que las maletas. Isabel trabaja en una escuela, después en una revista. Comienza a escribir de nuevo. Esta vez no por necesidad económica, sino para no perder la cordura.
Una noche, al enterarse de la agonÃa de su abuelo, comienza una carta que se transformará en novela. —Quinientas páginas más tarde, comprendà que ya no era una carta —dice—. Era mi primer libro.
Asà nace La casa de los espÃritus , su exorcismo literario. Al contar su historia familiar, canaliza el trauma colectivo de un paÃs mutilado. Y Paula, como sin saberlo, le entrega el tÃtulo: lanza una moneda para decidir cómo se llamará el manuscrito.
Esa escritura se convierte en su salvación. Isabel se reinventa. La novela se publica, la crÃtica la aclama, su nombre cruza océanos. Pero nada de eso la prepara para lo que vendrá.