Harry Potter y el legado maldito
Harry Potter y el legado maldito Sin embargo, para Harry y Albus, el regreso no significa simplemente retomar su vida de antes. Ambos han visto reflejos oscuros de sà mismos, versiones que el tiempo y las decisiones podrÃan haber convertido en realidad. En el tren de regreso a casa, se sientan en silencio, uno junto al otro, sin necesidad de palabras; la experiencia compartida es un vÃnculo que ha roto la distancia que habÃa entre padre e hijo.
Harry, con una expresión solemne, rompe el silencio.
—No quiero que seas yo —admite con honestidad, sus palabras cargadas de años de culpa y un deseo de liberación.
Albus, después de un largo viaje en el que ha descubierto la carga y la gloria del legado de su padre, finalmente responde:
—Y yo no quiero que dejes de ser tú, papá.
Este breve intercambio lleva una paz nueva a ambos. Albus, por primera vez, entiende que ser hijo de Harry Potter no lo define ni lo limita; puede ser él mismo sin dejar de pertenecer a su familia. Y Harry, tras años de cargar con el peso de sus actos heroicos y sus decisiones difÃciles, ve en su hijo a alguien que puede abrir un nuevo camino.