De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Renunciar al ego no solamente supone la renuncia a los elementos externos. Consiste en despojarse del pecado interior, del error interior. No por dejar de usar indumentaria frívola, ni por privarse de riquezas, ni por abstenerse de ciertos alimentos, ni por dejar de decir groserías, ni sólo por hacer este tipo de cosas podrás encontrar la Verdad. Si renuncias a la vanidad, si aniquilas el deseo de riqueza, si evitas la autoindulgencia, si te despojas de todo el odio, conflicto, reprobación y egoísmo y te conviertes en alguien bondadoso y puro de corazón, podrás encontrar la Verdad. Si sólo llevas a cabo lo primero y no lo segundo, tu comportamiento será farisaico e hipócrita, aunque lo segundo incluya lo primero. Puedes renunciar al mundo exterior y aislarte en una cueva o en las profundidades de un bosque, pero llevarás contigo todo tu egoísmo y, a no ser que renuncies a éste, en verdad será terrible tu miseria y profunda tu vana ilusión. Puedes permanecer ahí donde estás, llevando a cabo todas tus tareas y, aun así, renunciar al mundo que es el enemigo interior. Si estás en el mundo y, sin embargo, no perteneces a él, encontrarás la perfección más elevada, la paz más bendita, lo cual equivale a conseguir la mayor victoria. La renuncia al ego es el camino de la Verdad; por lo tanto: