De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Al vencer al ego, comenzarás a ver las cosas en sus justas dimensiones. Quien se deja influenciar por alguna pasión, prejuicio, preferencia o menosprecio, todo lo adapta a esa predisposición en particular y sólo advierte sus propias ilusiones vanas. Quien está libre por completo de toda pasión, prejuicio, preferencia y parcialidad se conoce a sà mismo tal como es, aprecia a los demás tal como son, y percibe todas las cosas en su proporción exacta y de un modo correcto. El hombre que vive en paz no tiene nada que atacar, nada que defender, nada que ocultar y ningún interés que preservar. Ha comprendido la profunda simplicidad de la Verdad, ya que, este imparcial, sereno y bendito estado de la mente y el corazón, es el estado de la Verdad. Quien lo descubre habita con los ángeles y se sienta a los pies del Todopoderoso. Quien lo descubre conoce la Gran Ley, conoce el origen del dolor y el secreto del sufrimiento. Y al conocer cuál es el camino de la emancipación en la Verdad, no aceptará participar en luchas ni condenará a los demás. Porque sabe que el mundo es ciego y egoÃsta, que no puede percibir la inmutable Luz de la Verdad rodeado por las nubes de sus propias ilusiones y envuelto en la oscuridad del ego y del error, y que es incapaz de comprender la profunda simplicidad del corazón que ya ha aniquilado al ego o está en vÃas de hacerlo. También sabe que cuando las épocas de sufrimiento hayan acumulado montañas de dolor, el alma del mundo, confundida y agobiada, volará a su refugio final, y que, el dÃa en que los ciclos se cierren, todos los hijos pródigos regresarán al redil de la Verdad. Y empezarán a desbordar buena voluntad hacia todo lo que los rodea y a tratar a los demás con esa tierna compasión que un padre otorga a sus hijos, por muy caprichosos que éstos sean.