De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Los hombres pasan del mal al bien, del ego a la Verdad, a través de la oscura puerta del dolor, ya que el dolor y el ego son inseparables. Sólo en la paz y en la dicha de la Verdad se puede vencer al dolor. Si estás sufriendo por la decepción de que se han frustrado tus deseados proyectos o porque alguien no ha satisfecho tus expectativas, es porque sigues aferrado al ego. Si sientes remordimiento por tu conducta, es porque has permitido el paso al ego. Si estás enojado por la mala actitud que han tenido los demás hacia ti, es porque has estado alimentando al ego. Si te sientes lastimado por algo que te han hecho o que han dicho de tu persona, es porque recorres el atormentado camino del ego. Todo el sufrimiento proviene del ego. Todo el sufrimiento termina en la Verdad. En el instante en que hayas entrado en la Verdad y alcances a comprenderla, ya no sufrirás decepciones, remordimientos ni aflicciones, y el dolor te abandonará.
El ego es la única prisión que al alma puede encadenar; la Verdad es el único ángel que la podrá liberar; así que, cuando venga por ti, levántate y síguela entre la niebla; te llevará al fin hasta la luz, aunque en el camino tengas que atravesar las tinieblas.
El mundo ha fabricado su propio infortunio. El dolor purifica, hace al alma más profunda, y la intensidad del dolor se convierte en el preludio de la Verdad.