De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Es fácil persuadir a un hombre para que crea en los principios de la Paz, la Hermandad y el Amor Universal y se adhiera a ellos, con la condición de que se le permita seguir disfrutando de sus recursos. Pero si sus placeres se ven amenazados o si se imagina que sus bienes están en peligro, comienza a vociferar para exhortar a la guerra. Con esta actitud, demuestra que cree en ella y la respalda; no le interesan ni la Paz, ni la Hermandad, ni el Amor, sino la lucha, el egoísmo y el odio.
Un ser de poder es aquel que no abandona sus principios aunque se sienta amenazado con la pérdida de toda posesión terrenal, de su reputación y de su vida. Es un hombre cuya palabra y labor perduran; es un hombre a quien el más allá honra, reverencia y adora. Jesús soportó las peores torturas y penurias, pero no abandonó ese principio de Amor Divino en el que se basaba y en el que había depositado toda su confianza. Hoy en día, el mundo se postra en absorta adoración ante sus pies, que una vez fueron clavados.
No existe más manera de adquirir el poder espiritual que a través de la iluminación y de la inspiración, las cuales son las bases para la realización de los principios espirituales; y esos principios sólo pueden comprenderse mediante la práctica y la aplicación constantes.