De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Que el rico deje de despreciar al pobre y que el pobre deje de condenar al rico; que el mezquino aprenda a dar y que el lujurioso aprenda a ser puro; que el sedicioso deje de luchar y que el que no tiene caridad empiece a perdonar; que el envidioso se esfuerce por regocijarse con los demás y que los difamadores se avergüencen de su conducta. El día en que los hombres y las mujeres tomen este camino, ¡qué maravilla! La era dorada estará cerca. Por lo tanto, aquel que purifica su propio corazón es el benefactor más grande del mundo.
Sin embargo, aunque el mundo está, y estará durante mucho tiempo, lejos de la era dorada que es la realización del Amor desinteresado, tú, si estás dispuesto, si decides transmutar el prejuicio, el odio y la condena en el tierno y comprensivo Amor, puedes entrar en ella ahora, elevándote por encima de tu yo egoísta.
Donde existe el odio, la hostilidad y la condena, el Amor desinteresado no tiene cabida. Éste sólo reside en el corazón que ha dejado de condenar.