De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito El hombre sabio, que mira con los ojos de la Verdad y la indulgencia, sabe que si las tempestades de la discordia atacan al mundo, el propio mundo logrará vencerlas y que, de los escombros de los corazones rotos que estas tempestades dejen detrás, se erigirá el Templo inmortal de la SabidurÃa.
La sola presencia de esta clase de individuo resulta una bendición, ya que es del todo paciente, compasivo en extremo, profundo, sereno y puro. Cuando él habla, los demás reflexionan profundamente sobre sus palabras y, debido a ellas, alcanzan mayores logros. Asà es quien ha entrado en lo Infinito, quien, con el poder del máximo sacrificio, ha resuelto el sagrado misterio de la vida.
Cuestionando la Vida, el Destino y la Verdad, busqué la oscura y laberÃntica Esfinge, que me habló de algo extraño y maravilloso: «El enigma sólo está en los ojos cegados, y sólo Dios puede ver la Forma de Dios». Busqué resolver este oculto misterio en vano, por parajes de ceguera y de dolor, pero, cuando encontré el Camino de la Paz y el Amor, el enigma cesó y recobré la vista: vi entonces a Dios hasta con los ojos de Dios.