De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Santos, sabios y salvadores: la ley de servicio
El espíritu del Amor que se manifiesta como una vida plena y perfecta es la coronación del ser y el supremo propósito del conocimiento en esta tierra.
La Verdad de un hombre es directamente proporcional a su amor; la Verdad se aparta de aquel que no está regido por el Amor. El intolerante y el acusador, aunque profesen la religión más elevada, sólo poseen una parte limitada de la Verdad, mientras que aquel que ejercita la paciencia y escucha con calma y con objetividad a todas las partes con el fin de que todos lleguen a resolver los problemas de una manera imparcial y respetuosa, posee la Verdad en mayor medida. Ésta es la prueba final de la sabiduría: ¿cómo vive un ser humano? ¿Qué espíritu manifiesta? ¿Cómo actúa cuando está bajo censura o se enfrenta a la tentación? Muchos hombres que alardean de poseer la Verdad a menudo están dominados por la pena, la decepción y la pasión; se derrumban ante la primera prueba que se les presenta, por pequeña que ésta sea. La Verdad es inmutable, y siempre que el hombre adopte la postura de la Verdad, su virtud será inquebrantable y se elevará por encima de sus pasiones, emociones e inconstante personalidad.