De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito El ego es ciego, sin juicio, sin conocimiento verdadero, y siempre nos conduce al sufrimiento. La percepción correcta, el juicio imparcial y el verdadero conocimiento pertenecen sólo al estado divino. En la medida en que comprendas esta divina conciencia, podrás conocer la verdadera felicidad.
Mientras sigas empeñado en la búsqueda egoísta de tu propia felicidad, ésta se te escapará y únicamente podrás sembrar las semillas de la tristeza.
En la medida en que te olvides de ti mismo para entregarte al servicio de los demás, te llegará la felicidad y podrás recoger una cosecha de gran dicha.
Es en amar, no en ser amado, como el corazón es bendecido; es en dar y no en recibir, donde encontramos nuestro ideal. Todo cuanto anhelemos o necesitemos, eso mismo debemos dar; así alimentaremos nuestra alma para que podamos refugiarnos en la paz.
Si te aferras al ego, te aferras a la tristeza. Si renuncias al ego, encontrarás la paz. Vivir con egoísmo no sólo significa perder la felicidad, sino también perder lo que suponemos que es la fuente de toda felicidad.
Observa cómo un glotón está siempre buscando nuevos manjares con los que estimular su insaciable apetito. Y, al sentirse repleto, congestionado y enfermo, apenas puede ingerir esos manjares con verdadero placer.