De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito La felicidad es el estado interior de la perfecta satisfacción de la alegría y la paz, en el que se elimina todo deseo. La felicidad que resulta del capricho satisfecho es breve e ilusoria y siempre viene acompañada de una creciente necesidad de seguir satisfaciendo otros anhelos.
El deseo es tan insaciable como el océano; y sus clamores van en aumento conforme se atienden sus demandas.
El deseo reclama cada vez más de sus ingenuos seguidores hasta que, al final, la angustia física o mental los aniquila y son lanzados al fuego purificador del sufrimiento. El deseo es territorio del infierno y todos los tormentos se encuentran allí.
La realización del cielo implica la renuncia a los deseos, y allí es donde todos los placeres esperan al peregrino.
Envié a mi alma a que cruzara lo invisible para descifrar alguna carta del más allá. Pronto mi alma regresó a mí para decirme: «Mira, yo misma soy el Cielo y el Infierno».
El cielo y el infierno son estados interiores. Si te hundes en el ego y en todas sus gratificaciones, caerás en el infierno; si te elevas por encima del ego a ese estado de conciencia que es la negación absoluta y el olvido del yo, entrarás en el paraíso.