De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Mientras que el que ha dominado su apetito y no busca ni piensa en placeres gustativos encuentra deleite hasta en la comida más frugal. La felicidad con cara de ángel que las personas, a través de los ojos del ego, imaginan percibir en los deseos satisfechos, se convierte en el esqueleto de la miseria una vez se ha conseguido. En realidad: «Quien quiera salvar su vida la perderá… mas quien pierda su vida la salvará».
La felicidad permanente llegará en el instante en que dejes de aferrarte a ella de una manera egoísta y estés dispuesto a renunciar a las cosas materiales. Llegará, cuando no te importe perder, sin reservas, aquellas posesiones temporales que tanto has deseado y que, lo quieras o no, algún día te serán arrebatadas. Entonces descubrirás que aquello que parecía una dolorosa pérdida resulta ser un gran beneficio.
No hay mayor engaño o fuente inagotable de miseria que renunciar con el propósito de ganar. El verdadero Camino de la Vida es estar dispuesto a ceder y a sufrir pérdidas.
¿Cómo es posible encontrar la verdadera felicidad si nos centramos en aquellas cosas que, por su propia naturaleza, están destinadas a desaparecer? La felicidad verdadera y perdurable únicamente puede encontrarse si nos concentramos en lo que es permanente.