De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Todo mal puede corregirse o remediarse; no se trata de algo permanente. Se encuentra enraizado en la ignorancia: en la ignorancia de la verdadera naturaleza y relación de las cosas. De modo que mientras permanezcamos inmersos en ese estado de ignorancia, seguiremos anclados en el mal.
No existe ni un solo mal en el universo que no sea el resultado de la ignorancia y, si estamos preparados y dispuestos a aprender su lección, no hay ni un solo mal que no nos conduzca a una sabiduría superior, para después desvanecerse para siempre. Sin embargo, los hombres permanecen sujetos al mal y, si éste no desaparece, se debe a que no están dispuestos o preparados para aprender la lección que viene del mal mismo.
Conocí a un niño que todas las noches, cuando su madre lo llevaba a la cama, lloraba para que lo dejaran jugar con una vela. Una noche, la madre se distrajo un momento y el niño tomó la vela. Sucedió lo inevitable: el niño se quemó. De ahí en adelante, el pequeño ya no volvió a jugar con la vela.
Con esa simple acción, el pequeño aprendió a la perfección lo que significa la obediencia y entendió que el fuego quema. Este incidente es un perfecto ejemplo de la naturaleza, significado y resultado final de todos los pecados y las malas acciones.