Daisy Miller
Daisy Miller —¿Usted es norteamericano? —interrumpió vivamente la criatura. Y al contestarle Winterbourne afirmativamente, declaró—: Los hombres norteamericanos son los mejores del mundo.
Su compañero le dio las gracias por el cumplido.
El chiquillo, montado a horcajadas en su bastón, permaneció firme, mirando a su nuevo amigo, mientras atacaba el segundo terrón de azúcar.
Winterbourne se maravillaba, según la teorÃa de Rodolfo, de no haber perdido los dientes en su infancia, a pesar de haberle traÃdo a Europa a edad aproximada a la del pequeño.
—¡Aquà viene mi hermana! —exclamó éste de repente—. También es norteamericana.
Winterbourne miró a lo largo del paseo, y distinguió una linda señorita que se aproximaba.
—Las mujeres norteamericanas son las mejores del globo —dijo al chiquillo.
—No. Mi hermana no es de las mejores. Siempre me está acusando.
—Supongo que serás tú el culpable y no ella.