El Alumno
El Alumno Pemberton dedujo que el señor Granger era un americano rico que se encontraba disponible —una cuenta enorme, con un pomposo membrete en la que aún no figuraba escrita ninguna compra—; de modo que, probablemente, una de las «ideas» de Paula sería que esta vez había dado en la diana, lo cual suponía, en efecto, un golpe sin precedentes a la cohesión general. Y si la cohesión había llegado a su fin, ¿qué iba a ser del pobre Pemberton? Estaba lo bastante unido a ellos como para verse a sí mismo —con una cierta alarma—, como un tablón a la deriva en caso de naufragio.